Y se casaron. Y vivieron felices y comieron perdices
Madrid, 2006.
Que tengamos suerte. Textos nupciales. Luisgé Martín y Axier Uzkudun
Sin duda, los cuentos de nuestra infancia partían de la base de que la felicidad residía en el matrimonio. Una vez que uno conseguía vencer al dragón, jugársela al ogro de turno, o salvar a la princesa de las garras de un hada mala y rencorosa, lo que quedaba era coser y cantar, o lo que es lo mismo, casarse y ser feliz. Se ve que consideraban que un hombre capaz de escalar una mata de judías hasta el cielo y enfrentarse a un pavoroso gigante, luego no se iba a acoquinar con la convivencia diaria. Es más, debían de pensar que el matrimonio habría de ser una suerte de soleado balneario, las perfectas y bien ganadas vacaciones del héroe. Casi como la jubilación de las zozobras del mundo...